domingo, 25 de septiembre de 2016

Dios me libre.

"Que mis enemigos sean fuertes y bravos para que no sienta remordimiento al derrotarlos"
-Desconocido.
 


Dios, si estás escuchando esto, por favor NO me libres de todo mal. No me tientes a llevar una vida de bien, una vida pulcra y sin razón. Por favor, no lo hagas. No pongas en mi camino simplezas decepcionantes, desafíos insignificantes ni mucho menos me regales aquello que más deseo.
     Líbrame de todo aquello que no represente un verdadero reto, de veredas sin peligros y travesías sin temores. Ponme en callejones oscuros llenos de amenazas, llenos de trampas y reveses que me hagan sentir que no quiero continuar más. Haz que camine sobre sendas nubladas y sin rumbo fijo. Deja que ande a ciegas por el mundo, sin brújulas, sin guías, sin mapas, sin croquis. Arrójame piedras cuantas veces puedas, hazme caer al precipicio una, y otra, y otra vez.
      Líbrame de personas superficiales, de aquellas que discuten sin argumentos, que gritan sin razón y arrojan palabras al azar. Evítame la pena de humillarlos y hacerlos llorar. Deshazte de esos chiquillos que piensan que el amor no existe sólo porque les fue mal una vez, de esos pobres que aún ven a la Felicidad como un objetivo y a la tristeza como la peor desgracia. No los atravieses en mi camino si no vienen con fundamentos. Arrójalos a la basura y genera unos nuevos.
      Líbrame de los farsantes que dicen saberlo todo y al final no son más que habladurías... Aunque, pensándolo bien, déjalos. La vida es más alegre con esos comediantes.
      Líbrame de comparaciones absurdas, de que la gente crea que intento parecerme a alguien o que tengo un modelo a seguir. Líbrame de que me encuentren semejanzas con otros. Para mí todos son rivales. Y por esto último, líbrame  de adversarios débiles, de individuos sin fuerza y sin voluntad, carentes de poder, carentes de lucha, carentes de agallas. Ni se te ocurra ponerme en frente a esos niños llorones que no aguantan el más mínimo descalabro, que sienten morir ante un rasponcito o que desfallecen al ver cómo brota una gota de su sangre. No valen mi tiempo. En cambio, te pido me impongas oponentes valerosos, los favoritos en las batallas. Hazme enfrentar a demonios sin compasión, Hitlers, Goliats, Benedettis, Bukowskis... Enemigos que valgan la pena, que no representen sólo un estorbo, un simple pasatiempo.
       ¿Paz? ¿Para qué? Lo mejor de esta vida se vive entre revoluciones. La vida color de rosa no va conmigo. Sin inquietud y sin turbaciones, este trayecto se torna aburrido. ¡Castígame, aviéntame, sacude mi cuerpo hasta la explosión, hasta que de él broten partículas desintegradas, llamas de pasión y torbellinos de satisfacción!
      ¡Dios, líbrame de ti! Bastardo sin gloria, necio sin poder, cretino impecable. No voy a caer en el juego de tu omnipotencia. No seré un crédulo más, no seré tu sirviente ni tu adulador. Más bien, Dios, líbrate de mí, de este hombre que viene con coraje necesario para derrocar a cualquiera.
        Así que Dios, si estás escuchando esto... ¡Prepárate, prepárate porque estos puños tienen ganas de arrebatarte el puesto y con tan bajo nivel, no representas siquiera un cosquilleo!



     

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